jueves, 14 de julio de 2011

albariño

Íbamos de fiesta. Tenías intención de acostarte a la una de la madrugada, aunque, al final, a las diez y media te quedaste rendida.
Mientras nos acercábamos al lugar donde estaban emplazadas las atracciones señalaste, a lo lejos, la noria al tiempo que gritabas entusiasmada: "Allí, allí quiero subir!". Naturalmente no podías, era una atracción para mayores, pero nada te imponía temor y todo te parecía divertido y apetecible.
Fuiste varias veces en el carrusel, probando primero el cisne, un coche, el camión de bomberos y no recuerdo qué más.
Compramos boletos para la tómbola, pero no nos tocó nada, y para evitar ese regusto frustrado nos compramos unas golosinas que nos comimos de regreso a casa.
Querías mantenerte despierta después de cenar para ver los fuegos artificiales, pero el sueño te venció...
Los miré sola desde la terraza, mientras oía tu respiración tranquila en la habitación contigua, después de una tarde de emociones.
© Chulihorro

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