Ya lo decía Serrat: llueve, detrás de los cristales llueve y llueve...
Así están hoy mis ojos detrás de los cristales de las gafas. A veces la vida te pone pruebas muy duras que no sabes si vas a poder superar, y vas sobreviviendo con cachitos muertos colgando de tu corazón.
Y te sientes impotente y triste, y eso es todo lo que puedes hacer. LLorar en la distancia.
Siempre sale el sol después de la lluvia. Lo sabes. Pero también sabes que la lluvia se habrá llevado con ella una parte de tu risa y tu alegría que no volverás a recuperar.
©Chulihorro
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