sábado, 14 de enero de 2012

Fin de las vacaciones

Lo malo de las vacaciones es que se acaban.
 Sí. Se acaba el vaguear en la cama, leyendo libros que has ido acumulando y nunca tienes tiempo para leer, como no sea en vacaciones. Se acaba el desayunar tarde, y tomarte un segundo desayuno más tarde, como los hobbits. Se acaba el andar por casa en pijama hasta las tantas, hasta que decides que debes salir a la calle y no es plan hacerlo así vestida. Se acaba el hacer crucigramas con la loza del desayuno sin fregar, porque tienes tiempo para hacerlo más tarde. Se acaba olvidarte del despertador que sigue sobre la mesilla pero tú ni lo miras. 
Las vacaciones son un tiempo en el que te da tiempo a todo. A jugar con los pequeños, a pasear tranquilamente, a meterte en la librería y olvidarte de salir, a no mirar el reloj. 
Pero lo malo de las vacaciones es que se acaban. 
Y vuelven los madrugones, el dejar todo listo en casa porque no vuelves hasta tarde, el preparar (aunque sea mentalmente) la ropa que vas a usar al día siguiente, el acordarte de llevar aquel libro de cuentos que les prometiste a tus alumnos (profe, pero outra vez te esqueceches?).
Y vuelve el frío. El dejar la casa calentita y salir hacia la escuela tiritando. Vuelve el revisar bien las ventanas de la escuela, que no cierran muy bien, y asegurarte de que los radiadores están encendidos. El esperar a los niños con la puerta entornada para que no esperen fuera, al frío de la mañana. Y vuelven los recreos en los que no puedes estar quieta, ya que si lo haces te congelas. Dos veces en la mañana, media hora paseando como si fueras a algún sitio, recreo arriba, recreo abajo.
Sí. Lo malo de las vacaciones es que se acaban. Pero tal y como están las cosas, es bueno tener un trabajo al que volver al terminar las vacaciones.
© Chulihorro

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