jueves, 26 de abril de 2012

El viejo vinilo

Cuando yo era pequeña mi abuelo tenía un disco en vinilo de cuentos clásicos. Por una cara "La ratita presumida" y "Garbancito" y por la otra "El gato con botas". Este último nunca me gustó, pero los dos primeros quería oírlos una y otra vez. Nunca me cansaba. Me sentaba en una sillita baja que tenían para mí y escuchaba los cuentos con mucha atención, muy concentrada en las palabras. Estaba acostumbrada a oír cuentos. Mi abuela me los contaba para que comiera y yo le corregía cuando introducía alguna variación en ellos. Así que escuchar cuentos sin apoyos visuales era lo cotidiano en aquellos tiempos.

De Garbancito me gustaba su valentía, la canción que cantaba para que no lo pisaran y que la madre lo socorriera al final. De la ratita presumida me gustaba el final: el gato se la comía. Y punto. Por presumida y vanidosa.

En estos tiempos en los que vivimos acostumbro a ponerles a mis alumnos películas de dibujos animados. Y cada vez exigen más. La imagen lo aporta todo. Apenas queda un resquicio para la imaginación individual. Buscas en internet distintas películas, en ocasiones que no sean muy largas, ya que no quieres dedicar mucho tiempo al visionado de las mismas. Hay muchas más cosas que hacer. A veces traen ellos algún DVD o lo llevo yo y vemos un ratito la película.

En ocasiones les pongo cintas de casete con cuentos tradicionales y se han acostumbrado a oírlos. De hecho tienen sus preferidos y cuentan partes del cuento al tiempo que lo escuchan. Quizás el que más gusta, tanto en audio como en video o en libro, sea el de los tres cerditos. En cualquier soporte es un cuento que les fascina.

Hoy teníamos un tiempo muerto, mientras algunos terminaban la pieza de fruta que tocaba hoy y llegaba la profe que les daba clase después. Así que busqué un cuento clásico. Y apareció Garbancito. Cliqué en él por curiosidad, ya que yo recordaba con cariño el de mi infancia, aunque hacía muchos años que no lo había vuelto a oír. De hecho no sé qué habrá pasado con el disco.

Y mi maravillosa sorpresa fue descubrir que el cuento en cuestión era una presentación en Power Point en la que van pasando las imágenes de un cuento - con unos dibujos que recordaban los dibujos de los cuentos de mi niñez - y el audio ¡era el mismo de aquel viejo vinilo que tanto escuché!

Reconocí cada fragmento del mismo, saboreé de nuevo la canción de Garbancito, me sorprendió lo fresco que estaba en algún rincón de mi memoria. De repente, con una sonrisa tonta en los labios, volví a tener cuatro o cinco años y a estar sentada en mi sillita de mimbre mientras el abuelo ordenaba su colección de décimos de lotería y la abuela zurcía alguna pieza de ropa. 
Creo que a mis niños les gustó mucho. Yo guardé en enlace en favoritos.

© Chulihorro

2 comentarios:

  1. Yo recuerdo un vinilo de cuentos populares con funda de color blanco y el dibujo de un castillo de color azul con algo verde y rojo.
    Pero lo mejor era el viejo tocadiscos marrón en el que los escuchábamos, eso si que era una reliquia. Lore

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  2. Yo no recuerdo la funda del disco, creo que tenía la cara de un niño (o niña) y algo más al fondo, pero no estoy segura. Recuerdo los cuentos perfectamente. El viejo tocadiscos hoy sería una pieza de anticuario.

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