lunes, 16 de mayo de 2011

Aventuras

Tu mano en mi mano, que la envuelve. Tus pasos pequeños a mi lado. Íbamos a tomar el autobús para ver a los animales en el zoo. Entonces para tÍ todo era nuevo y atractivo. El viaje en autobús suponía una odisea, y nada más entrar en la autopista gritaste feliz "llegamos a Vigo", inconsciente del trayecto que aún quedaba por delante.
Esperar en la estación para ver quién era el primero en verlo. Y tus brazos alrededor de su cuello al descubrirlo. Empezar a contar lo visto y, nervioso, inquirir ya sobre lo que ibas a ver.
El paseo por el zoo, observando a los animales, algunos de los cuales te asustaban y te hacían separarte mucho de las jaulas al hacernos fotos.
Y tu risa constante. Tu alegría y tus preguntas nunca satisfechas.
La comida que, como siempre, apenas probaste, deseando ir a la sala a jugar con lo que allí había.
Y volver a casa y que contaras todo lo vivido aquel día, que a tus escasos tres años debió ser toda una aventura.
©Chulihorro

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