Tengo un recuerdo muy nítido en mi cabeza. Yo no estaba en mi mejor momento luego de haber pasado una infección de garganta, de esas de 40 de fiebre, antibióticos a todas horas y una semana de cama.
Coger un avión y que te estallen los oídos, aún no repuestos del todo, y llegar al aeropuerto de Mallorca y encontrar dos caritas pegadas a la cristalera. Uno tapándose los ojos y dando saltos, nervioso, como si no pudiera creer que de verdad estuviéramos allí por fin, y el otro, con sus rizos rubios, dándole besos al cristal.
En realidad fueron tres días escasos los que pasamos juntos, de los que no tengo mucha idea de lo que hicimos, pero el momento de la llegada quedará para siempre en mi memoria.
El abrazo, al traspasar las barreras, los besos y las risas. Eso, es mío para siempre.
©Chulihorro
Me suena, no sé de qué... ajajaja :D
ResponderEliminarSerá por los rizos??
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