martes, 10 de mayo de 2011

Sicilia, julio de 1997



Sicilia me trae recuerdos. Unos muy malos, otros excelentes.
Recuerdo, y aún me río, el paseíto por la “Gola de Alcántara”, la mañana en la playa (estos sicilianos le llaman playa a cualquier cosa, por favor aquello estaba lleno de guijarros), la noche que cenamos viendo el Etna… Y especialmente, recuerdo un helado de limón que nos tomamos sentadas en las escaleras que llevaban al hotel, horas antes del gran tortazo. Pocas veces un simple helado y una buena compañía me han transmitido tanta paz. Hay momentitos en la vida en los que una es feliz.
Cuando te vi, días más tarde, me costó mantener el tipo (me dolían partes de mi cuerpo que nunca habría sospechado poseer, pero sobre todo me dolía verte destrozada en aquella cama), y sólo tus ojos azules me convencieron de que aquella eras tú. Y nos reímos mientras te daba la comida, encorvada y con la pata tiesa. El miedo, a veces, arranca risas.
Cada vez que me tomo un helado de limón me encuentro de nuevo sentada a tu lado en aquellas escalinatas y se lo brindo a aquel instante de tranquilidad inesperada que compartimos. Y a la suerte que tenemos de poder seguir tomándonos helados.
©Chulihorro

3 comentarios:

  1. Manifiéstate, ¿quién eres?. Anque teño unha sospeita sospeitosa.

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  2. Abellas persistentes nos oubidos, zumbido monótono que alonxa todo, os ruidos da realidade chegando como de lonxe, filtrados pola pantalla dos inséctos laboriosos, a vida ralentizada e un tanto allea, o sono afloxando os músculos, os ollos abertos por esforzo de vontade, que semellan ollar pero non ollan. Un teléfono soa na habitación do lado, un pranto infantil ascende da rúa. Suor. Balbordos de vermes xigantes furando no estómago, o lucerío da pantalla chuchándote cara o seu interior, o botón de off lonxe de máis para o dedo canso, para a mente abducida.....cibernetite...

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  3. Manifiéstate, ¿quién eres?. Anque teño unha sospeita sospeitosa

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